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Cómo terminé siendo Agnóstico (Parte 1)

Yo con complejo demonje

La verdad es que el título refleja una pregunta que me hacen frecuentemente… ¿Por qué ya no eres católico? y lo cierto es que, esa pregunta me tiene un poco aburrido, así que en vez de seguir contestándoles de forma incompleta uno a uno, les dejaré esta entrada en mi blog que pocos leerán, pero que creo me ayudará a sistematizar un poco lo que pienso y de paso me evitará el complejo de loro.

Eso sí, la idea es tener varias entregas con los siguientes temas:

  1. Haciendo memoria: Un relato de mi relación y evolución religiosa.
  2. Mis conflictos con la religión: Un listado y explicación de las principales diferencias que me llevaron a alejarme.
  3. Estado Actual (enero 2009): Ok, dejé de ser católico y soy agnóstico, pero el asunto es explicarle de qué tipo y qué es lo que se viene.

Haciendo memoria…

Nací en una familia católica, pero creo que tuve la oportunidad de ir a un kidergarten judío, aunque creo que eso influyó muy poco en mí. Como a eso de los 10 me pusieron a hacer la primera comunión y luego me quedé ayudando ahí porque creía que estaba tan mal hecho que había que dar una mano. Me quedé un año, hice un curso chico para ser ACN (por lo que puedo decir con conocimiento de causa que la catequesis en Chile, en lo técnico, vale callampa) y luego me reventó tanta estupidez junta y me salí.

A los 12 mis padres se separaron de hecho, y hasta entonces yo había estudiado la primaria y secundaria en el Instituto Norteamericano de Cultura, pero cuando se separaron tuve la oportunidad de decidir dónde quería estudiar, porque el que me mantenía ahí era mi padre. Entonces me cambié a un Colegio Ignaciano, el San Luis. por un tema de calidad formativa, tradición, proyecto educativo.

En la media (prepa) nos hacían rezar a diario, teníamos clases de religión, nos llevaban a misas, uno que otro retiro, capellanía; y yo que ya estaba algo más grande empecé a pensar que habían cosas que no me cuadraban, como la datación de los evangelios canónicos lleva a que para que los hayan escrito los apóstoles tendrían que haber duplicado o triplicado la expectativa de vida de ese entonces y que la Iglesia Católica sigue afirmando que fueron escritos por los Apóstoles (Dei Verbum nº18). Algo que es absolutamente contrario a la lógica común.

No obstante eso, entré en un movimiento apostólico, la CVX, principalmente por el tema del trabajo social (hacíamos reforzamientos escolares) estuve un par de años ahí e incluso me mandaron una vez como delegado de mi ciudad al encuentro nacional del movimiento. Donde, para mi desgracia, confirmé que se trataba de un montón de buenas intenciones sin un trabajo dogmático serio detrás y sin mucha cohesión.

Al poco tiempo llegó Pablo Araya Via y me invitó con un par de amigos más a otro movimiento, Schoenstatt y ahí me quedé un par de años más con mi grupo. La verdad es que la acogida en ese movimiento fue genial, conocí un montón de gente buena y sigo en contacto con muchos de ellos. Lo que más me interesó es que trabajan por alcanzar la integralidad (en lo que denominan el hombre recio, libre y apostólico), también trabajan mucho con simbología y ritos internos. Además de tener una unión interna muy fuerte. Con mi grupo (en su momento llegué a ser jefe de grupo) hicimos un montón de cosas, y hasta llegamos a Alemania en el 2005 para el encuentro mundial del movimiento, pero al regreso nos dimos cuenta de dos cosas, cada uno viviría en una ciudad diferente por estudios y la generación que venía en la rama masculina no era muy fuerte; y como era natural, hasta ahí no más quedó y seguimos siendo amigos, pero con el movimiento se generó una distancia mayor o menor.

Como habrán notado, eso coincidió con la finalización de la media (prepa) por lo que yo ya estaba un poquito más maduro y comencé a ver cosas que me chocaron, cómo que afuera de las Iglesias dormían indigentes, las peleas internas de los curas, que un cura claretiano se negó a darle la unción de los enfermos a mi abuelita agonizante porque tenía una comida, la odiosidad que se produce con algunos otros credos bajo una apariencia de amistad y respeto, etc., etc. Todo eso acrecentado por la infinidad de dudas teológicas que tenía producto de las discusiones que teníamos con unos amigos (un par de anglicanos, una luterana, un shintoísta y un mormón).

Para cuando la media había terminado yo ya me había alejado de la Iglesia, y luego comencé mis estudios de Derecho a través de los cuales he ido conociendo otra faceta del hombre, otra forma de buscar la integralidad, la paz social y el progreso (no digo que el Derecho baste, pero sin duda ha sido una herramienta de mentes y grupos de excelencia). Sin embargo, yo estudio en una universidad católica y me vi “forzado” a tomar ramos ligados a la religión como Doctrina Social de la Iglesia (un ramo que adelanté) y más diferencias comencé a tener, y más seguro de mi agnósticismo quedé.

Luego comencé a acercarme al mundo laico, a leer de cuanta religión pillara, a estudiar la historia de la iglesia, un poco de cristología y entre más sabía, más me distanciaba; y los conflictos que siempre existieron en mi interior (y que dejaba en un segundo plano en pos de lo bueno que tienen las personas católicas). En fin, ese es un recuento, relativamente breve, más sería aburrir demasiado.

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